¿Qué significa jugar de forma responsable?
Apostar debería ser, sencillamente, una forma más de entretenimiento. Hay quien
vive de las apuestas, pero la mayoría de las personas no: entender esta diferencia
es el primer paso para mantener el control. Como sociedad, la adicción al juego es
una realidad más entre las distintas adicciones que existen, y por ello conviene
tratarla sin estigmas y con la seriedad de cualquier otro problema de salud.
En España, la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ)
impulsa políticas de juego responsable que trabajan en dos direcciones: prevenir
los efectos negativos de una práctica descontrolada y reparar los daños cuando ya
se han producido. Jugar responsablemente consiste en elegir de forma sensata y
racional las opciones de juego, teniendo en cuenta la situación personal y
económica de cada uno, de modo que la apuesta nunca llegue a interferir en las
relaciones profesionales o familiares.
Un jugador responsable disfruta del juego como una actividad de ocio más y asume
desde el primer momento una idea muy simple: se puede ganar, pero también se puede
perder. Sobre esa base toma decisiones informadas y mantiene tres reglas de oro:
- Jugar solo lo que se puede permitir perder, sin que el valor de lo apostado supere nunca ese límite.
- Tratar el juego como entretenimiento, no como una vía de ingreso ni como una forma de pagar deudas.
- Nunca jugar para intentar recuperar lo perdido: perseguir las pérdidas es la puerta de entrada al problema.